Armonías y contrastes / Karim Herrera
SINOPSIS:
Armonías y Contrastes es un compilado de 10 historias sin un hilo conductor determinado. Sin embargo, lo que tienen en común estos relatos son la visión de la vida, desde narrativas realistas, hasta mágicas en términos de personajes y espacios.
Tras una copa de vino
La historia de vida de mi madre
Desde el a b c, hasta el un, dos, tres; mi vida fue un aprendizaje autónomo, no tenía a alguien que me enseñara valores importantes de la vida. No tenía quien me regañara cada vez que hacía algo malo, no tenía quien me enseñara a amar, no tenía quien siguiera mis pasos detrás de mí cuando no hacía lo correcto, no tenía una madre que me diera el mejor regalo que una madre le puede dar a una hija, la conexión que luego de 9 meses en vida, pasa a ser una realidad de tiempo infinita de amor.
Me crié prácticamente sola, cada paso que daba me hacía sentir vulnerable; sin ganas de seguir y totalmente perdida en este mundo lleno de aventuras. Cada paso para mí, era más que un reto. Era una forma de decirme "yo sé que puedo hacerlo".
Para mí, la vida en ese entonces. Era una vida llena de altos y bajos; todo mal momento era un caos en mi cabeza y cada logro era un paso más que me hacía sentir una niña con una mente ingenua, pero valiente.
El amor de madre… , ¿cómo describir el amor de una madre?. Es un sentimiento de conexión, es una especie de lazo que llega durante la gestación y se extiende a lo largo de nuestra vida. Toda mi vida soñé con experimentar ese sentimiento, poder tocar la mano de mi madre cada vez que íbamos por la calle, más que una madre, tener una mujer que me enseñara a ver la vida de una manera más linda.
Aún no teniendo muchos recuerdos, hay uno que no sale de mi mente y cada vez que lo recuerdo vivo el sentimiento duro y tormentoso que experimenté aquel día.
Todo me parecía lindo ese día, mi madre tomó mi mano y caminamos juntas por un largo y hermoso prado lleno de colores, todo parecía mágico. Pero lo que en ese minuto no sabía es que esa magia se acabaría más pronto de lo que yo podía imaginar…
Ese día, a los pies de una casona terrorífica en su aspecto, sentí el cuerpo y alma de mi madre abrazar cada parte de mi ser. No sabía por qué ella me abrazaba de esa manera, fue un sentimiento de abandono y de decirme un adiós, de aquellos de los que sabes que son de verdad.
No me equivoqué, ese adiós me partió el alma en diez mil pedazos y fue de verdad, no pude entender en ese momento por qué lo hacía. Sólo podía entender que no sabía lo que había hecho para que ella quisiera dejarme en ese lugar.
–Mamá, mamá. Por favor, no me dejes. Llévame contigo, gritaba mientras veía que mi madre se alejaba cada vez más sin mirar atrás. Mis ojos se inundaron de lágrimas y mi alma quedó vacía, sin saberlo fue un abandono sentimental del que hasta hoy en día no me puedo recuperar.
Años después….
( En la sala de urgencias del Hospital )
–Hija mía, Hija, no me dejes. Llévame contigo, gritaba mi madre cada vez más fuerte y con una gran potencia en su voz.
No podía, juro que no podía en ese minuto no volver a ese episodio de abandono que sufrí en mi niñez de parte de ella. Pero tampoco podía parar de llorar, contener mis lágrimas al escuchar su desgarrador grito que se escuchaba en cada rincón del hospital.
Mi madre, era mi madre la que ahora necesitaba de mi ayuda, necesitaba que yo no la dejara y que la llevara conmigo. Lamentablemente, todo mi esfuerzo de llevarla conmigo fue en vano, pues su salud estaba primero y ella debía estar en el hospital resistiendo a la condición de salud que le invadía su organismo.
Es cierto que ella nunca quiso dejarme; tiempo después entendí que ella solo quiso cuidarme y su abandono fue más bien un "Cuídate, Hija". Te amo mucho y alguna vez volveré por ti"
Lo cierto de la historia es que nunca volvió a buscarme, pero sí volvió para quedarse conmigo y formar parte de mi actual vida de mujer. Ya teniendo cincuenta y seis años, una familia y un lugar al cual puedo llamar hogar, se puede visualizar cómo fue mi camino. Pero no todo fue malo, en este camino, tras el abandono encontré un amor que me hizo volver a sonreír y creer en la magia de sentirse viva.
Hoy, tras una copa de vino. Llegan todos esos recuerdos a mi cabeza. Me deja perpleja saber cómo una niña ingenua, de cabello largo y rubio, estatura promedio, pudo sobrevivir a un mundo cargado de peligros y guerras.
Una vez más, una copa de vino es mi terapia, es mi manera de poder ver reflejada mi vida en solo un sorbo del trago dulce. Un trago dulce que me ayuda cada vez que ese sentimiento amargo se instala en mi cabeza y se apodera de mi ser de mujer.
Al mirar las estreØas
Al mirar las estrellas encuentras un mundo lleno de imaginación. Cuando miras una estrella, observamos una simple forma que irradia luz, pero si te detienes a mirar el conjunto de ellas, te diriges a un mundo nuevo y desconocido, pero a la vez lleno de esplendor y magia. Si en algún momento te encuentras feliz, las estrellas estarán para ti y harás que te sientas la mejor persona del mundo. Si te encuentras confundido, miles de luces iluminarán tu camino. Si te encuentras decepcionado; ellas harán fluir tu mente. Y si algún día te sientes triste, mirar las estrellas será la mejor terapia. Todas estas enseñanzas te acompañarán en tus buenos, malos y hasta peores momentos. Te hará vivir la mejor experiencia de tu vida. Con amor, papá.
Con un tono melancólico, Mateo termina de leer las palabras que algún día su padre le manifestó. En esta parte de la historia, es él quién tiene que seguir en el cuento.
-Creo que no lo hice mal padre, dice Mateo mirando hacia la cama de su hijo durmiendo plácidamente luego de haber leído las palabras que alguna vez su padre le leyó de pequeño.
Al terminar de hablar, una de las muchas estrellas que había esa noche, brilló y se iluminó más que las demás. Al mirar esa brillante estrella, se encontró con su ejemplo a seguir, su compañero de vida y progenitor, su padre.
El enigma de una depresięn
Se piensa que las emociones convergen en un mismo punto, un lugar donde cada una de ellas encuentra su espacio en el hipotálamo. Esta convergencia es nada más que un enigma que parece tener principio, pero no final.
En un abrir y cerrar de ojos, todo se convierte en un gran caos.
El obstáculo más grande de su vida. A sus 58 años llega el episodio que, sin saber, luego de seis años iba a permanecer latente, incrustado en su mente y corazón. Marcos narra sobre la condición mental que lo absorbe en carne y hueso. Cómo sus emociones, sus fieles amigas, se convirtieron en su peor pesadilla.
La primera crisis de pánico
La vida es frágil. Es un potente periodo lleno de vaivenes. Desde que la depresión llegó a mi vida, la
alegría se esfumó de mi mente, nada ha sido igual. No soy el mismo, veo y siento la vida de otra manera. Lo que en su tiempo me hacía feliz; hoy me deja con un vacío existencial, donde mi cuerpo y alma se anteponen a mi raciocinio.
Era abril de 2016. Otro año empezaba con un ambiente templado; la temperatura empezaba a descender, las hojas cambiaban su color; de un verde intenso a un tono ocre. Sin saber, eso fue el principio de todo. Me cuesta ser cronológico, debo decir que contar esta historia no me ayuda, pero si no lo cuento yo, nadie lo hará por mí.
El día en el que comenzó, todo se veía normal. Eran veinte para las seis de la mañana y la alarma cumplía el rol de sonar a la hora de siempre. Nunca la melodía de Game of Thrones me había aterrado tanto como ese día. Sin embargo, sin esperar un minuto más me levanté a trabajar. Antes de salir por la puerta de mi pieza, me dirigí hacia mi esposa, le di un beso en la frente y salí de la casa con miedo a cumplir mi deber como padre de familia.
Mientras bajaba por la calle principal de Concón, veía como cada persona hacía su rutina. Cada paso se acercaba donde debía esperar el bus que me llevaría directo a Codelco Ventanas, empresa por la cual llevo trabajando por más de veinte años.
Un paso y sentía como mi corazón latía de golpe, y no de la manera en que me latió cuando conocí a mi amada. El latido fue punzante. Sin saber lo que me pasaba, me mantuve inmóvil. Mis compañeros que en ese entonces se encontraban al igual que yo esperando el bus, al verme llegar me saludaron. Mi vista y mi mano de forma inconsciente, se levantaron. Sentí un leve movimiento de mi cuerpo, pero mi mente se mantenía inmóvil.
Al llegar el bus, junto a mi corazón acelerado, sentía mis piernas tiritar. Me subí y como nunca me senté atrás. La comodidad del vehículo no fue suficiente para calmar los nervios que me invadía.
Sentía que mi cuerpo estaba anclado a mi cabeza, pero esta última no estaba conectada a mis sentidos. Todo ese día fueron movimientos totalmente involuntarios.
Cuando pensé en exigirme más, mi cuerpo pasó la cuenta y me hizo gritar. El grito alertó a más de una persona que se encontraba cerca de mí.
Aquel día solo sentía mi cuerpo. Me dejé guiar por dos personas sin poder distinguirlas, debido a lo nublada que tenía mi vista. Estuve en una sala, su tono fue lo único que pude divisar. Afortunadamente el único sentido que funcionaba casi perfecto, era mi audición. En un momento sentí el sonido de una puerta divisé una sombra acercándose.
Luego de estar con la persona que me hizo un par de preguntas y me revisó, el latido de mi corazón bajó. En ese instante sentí que mi mente volvió a la calma, lamentablemente solo duró un segundo.
-Su comportamiento no está apto para trabajar, mándalo a casa. Más de una cosa no anda bien en él – escuché a lo lejos, cerrando mis ojos lentamente por un dolor en el cerebro.
Sin movilidad del cuerpo, abrí mis ojos lentamente. Me sentía en una nube. Apenas pude controlar movimientos, descubrí que estaba en mi cama junto a ella, mi mujer. El verla dormir fue mi calma para volver a la vida sin estar completamente vivo.
El primer mes
Nunca se sabe cuánto durará la felicidad de un beso, un abrazo, una risa. Disfrutamos el momento de una manera tan normal. La vida es frágil y nuestra mente poderosa. En un mundo utópico nuestra psique nunca nos fallará, pero en el mundo real, te defrauda dejando un apogeo sin vuelta atrás.
El principio de todo. Es imposible que olvidemos el primer mes de cualquier cosa. Es un clic de partida, el punto inicial de la condición que hoy me limita a reír como antes ¿Cómo olvidar eso?
Luego de volver a la vida sin estar completamente vivo, tuve que volver a la rutina. Pareciera como si el día que sentí ese miedo, se volviera a repetir. Por suerte esta fue la última, pues mi mente y yo necesitábamos descansar de tanto trabajo forzado por años.
Por un segundo pensé que al igual que la primera vez, todo cambiaría al llegar a mi hogar. Les haré un spoiler, no me equivoqué, pues todo cambió. Las personas de mi familia que tanto amaba se convirtieron en sombras negras que me atormentaban.
Después de todo, buscar la calma en el sueño fue una esperanza. Encontrando la manera de apagar mi mente y tranquilizar mis emociones. Esto solo duró unas horas, al despertar todo seguía igual.
No soporté un día más, ese fue el clímax. El detonante fueron las constantes crisis de pánico y la solución fue tomar el consejo del médico general de la empresa, quien me recomendó pedir ayuda psicológica para seguir un tratamiento. Así llegué al psicólogo.
El primer mes fue duro, no entendía por qué debía pedir ayuda. Más aún de un psicólogo. Sí, era cierto que tenía pesadillas de vez en cuando en las que despertaba sudando, pero tenía muy claro que no estaba loco.
Sin embargo, por inercia, seguí la recomendación del médico y acudí a un centro médico ubicado en Viña del Mar. “El Alpa”, centro médico especializado en tratar condiciones psicológicas.
En la primera psicoterapia, el especialista solo me observó; en el minuto uno, sentí cómo el silencio llenaba cada espacio de la sala. Casi no hubo palabras de mi parte. Cuando el especialista me preguntaba sobre cómo me sentía, mis ganas de querer expresarme eran nulas.
Como mencioné, el único sentido que funciona a la perfección después de los seis años, es mi capacidad auditiva. En esa sesión lo único que llamó mi atención fue escuchar al profesional hablar sobre la zona que forma parte del encéfalo, el hipotálamo.
Dicho de forma técnica, el hipotálamo forma parte del encéfalo. Está situado en la zona central de la base del cerebro. Es el encargado de controlar el accionar del sistema nervioso y la actividad de la hipófisis, glándula capaz de regular determinadas funciones del cuerpo humano.
Por unos minutos me sentí en clases de biología. Luego de explicar en palabras simples qué es el hipotálamo, me comentó sobre bioquímica. Específicamente me comentó qué pasa en el cerebro de una persona con depresión.
-Es algo así como un círculo vicioso, donde la escasez de neurotransmisores, origina alteraciones que favorecen la aparición de otras. Dando paso a un proceso depresivo –dijo el psicólogo con un tono de voz lento.
Al terminar la sesión, comprendí lo que ocurría. Llegué a mi casa convencido que una crisis de pánico no es sentir inseguridad al hablar en público ni gritar al ver una araña, es cuando pensamientos caóticos se apoderan de tu mente.
Mirado desde otra perspectiva
Mientras Marcos narra cómo sus emociones fueron desapareciendo, una de sus hijas fue testigo del proceso, acompañándolo en cada sesión, sin divisar
expresiones en su rostro. Su retoño veía todo sin entender nada.
Marcos estaba luchando, intentando ser fuerte. Sin embargo, cada vez que quería salir adelante la mente le jugaba una mala pasada. Un día crítico llegó, sin pensar en un efecto. Su psiquis bloqueó sus sentidos y su humilde corazón. Tocó fondo cuando teniendo el objeto corto punzante en sus manos, se deslizaba lentamente por su muñeca.
Hablar sobre lo que nos ocurre es la solución. Pero a veces es difícil, todos están en una constante guerra; no queremos molestar y te das cuenta que en el diálogo no está la solución. Solo es una frase cliché.
En esta historia lo que hizo a Marcos entrar en razón no fue hablar, fue encontrar un escrito de su hija menor, describiendo cómo veía a su figura paterna débil.
“Luego de saber la noticia, estuve pensando en cómo una enfermedad puede provocar tanto daño, perder las ganas de reír, de ser feliz”
Bastó solo un segundo, leer esas dos líneas llegaron a lo más profundo de su ser. Hoy escribiendo esto, siento orgullo de mí. De cómo mis letras conectaron con su corazón.
El antidepresivo
Es más que un simple tranquilizante. Es una droga que ayuda a estabilizarme, estar de pie cuando ya no quiero seguir.
Al empezar mi tratamiento psiquiátrico, tuve que medicarme. Subelan, tomo uno a diario. Es el tratamiento adecuado para mi trastorno, así lo dijo mi psiquiatra.
Desde que comencé a medicarme, tomo la dosis más alta, con liberación prolongada; es decir, que su efecto dura más tiempo. Ha sido mi calma, pero también mi pesadilla.
Un demonio con el que intento luchar, algo superficial. Dejar de beber alcohol por ser
contraindicación fue una, la segunda es la más crítica. Pues, es una necesidad humana. Ver su silueta, admirar su completa desnudez y no poder acariciarla. Es duro. Sé que el amor, se puede sentir al rozar sus labios, pero el amor de rozar cuerpos, no tiene comparación alguna.
Terapia infinita
El tiempo es infinito, tenemos todo el tiempo para amar, reír y ser feliz. Pero en menos de un segundo el tiempo se nos va. Se vuelve un enigma personal, el mío fue la depresión.
Cosmoama primaveral
La primavera tuvo sentido cuando te conocí. No sabía que con un beso podrías hacer parar el tiempo. Contigo florecí, me convertí en lo que siempre quise ser, una rosa que cada vez se torna de rojo, el color que me dio vida para creer en el amor
Aún sin conocerlo, era ese algo que me hacía pensar que el mirarlo no era algo erróneo
Aún sin conocerlo, lo comencé a extrañar como si de otra vida lo conociera.
Aún sin conocerlo, sentía que valía la pena enamorarme
Aún sin conocerlo, quería saber cúal era su filosofía
Aún sin conocerlo, me sentía en calma cuando me perdía en su mirada
Ahora que lo conozco, descubrí que nunca fue una acción errónea mirarlo
Ahora que lo conozco, lo extraño más que nunca porque cada vez que estoy a su lado, me regala paz
Ahora que lo conozco, descubrí y me enamoré completamente de su filosofía
Ahora que lo conozco, siento como si la percepción que tenía del amor, se esfumó de mi mente y formamos juntos un cosmoamor primaveral, yo siendo su rosa y él mi clavel.
Amar a un angel siendo un demonio
Había una vez un demonio que vivía en la ciudad Casi Ángeles, por alguna extraña razón le tocó vivir en ese mundo. Todo era negro y sucio.
Él siempre quiso vivir en la ciudad de los famosos ángeles, donde todos eran buenos y nada malo podía pasar.
Todo cambió un día, como era normal veía a muchos demonios pasar. Pero, dentro de ese gentío se encontraba ella, una luz particular que nunca había visto, una silueta con enormes alas de color blanco. Fue un flechazo de amor, pues el demonio se había enamorado de un ángel.
La sonrisa desaparece de su rostro, cuando se reincorpora a la vida y se da cuenta que todo fue dulce, pero seguía siendo solo un sueño.
La incęgnita del ama
Escrito y publicado por Alice Benett el 13 de febrero del 2022
¿Qué es el amor? ¿Qué es verdaderamente sentirse enamorado? La respuesta es que primeramente el amor es más bien un sentimiento fuerte que tiene una especie de poder, un poder que nos lleva a hacer locuras y a la vez a sentirnos como unos locos recién salidos del manicomio.
La cuestión es que, el amor es algo tan hermoso, tan maravilloso, tan… mágico que es una pena que todas las parejas sigan un patrón. La originalidad debería ser real al igual que el amor.
Estamos al aire en 3, 2, 1 . . . ( En el estudio de televisión)
– Muy buenos días, soy Valeria Russo. Bienvenidos
Alice y Derek, y a todos nuestros fieles espectadores.
El día de hoy tenemos a dos invitados especiales, dos escritores que descubrieron una teoría interesante del amor.
Aquel día, luego de escribir esos fragmentos; algo cambió dentro de tu vida Alice. Después de ser atormentada por volver a caer en las redes del amor, te conectas con las letras y escribes sobre lo maravilloso que es el arte de amar y ser amado. Dentro del amor descubres junto a tu incógnita, un sentimiento único y especial que nada ni nadie podrá entender jamás.
Toda su vida, Alice ha soñado con este día. Ser escritora de su propia vida y narrar su propia historia desde principio a fin. Y ese día, es hoy; Alice, por favor tienes la palabra. Adelante, dice la periodista mirando hacia el asiento donde la chica está sentada.
Era un día como cualquier otro, no tenía fe en el amor, no esperaba encontrar ni mucho menos buscar a alguien para convivir mi vida. Porque siempre pensé " que fome es que siempre pase lo mismo, que todo siga un curso rutinario hasta el punto de querer desaparecer de este gran planeta". Y es que, lo bueno; más bien lo
mágico del amor es que cada persona encuentre a ese alguien que le haga bien, en otras palabras que mutuamente se hagan bien. Más que ser compañeros y pareja, llegar a ser un punto de paz.
Derek: Si tan solo lo pensamos, este concepto tiene mucho sentido, porque la verdad es que desde el minuto que llegamos al mundo hasta que nos vamos, somos un punto. Un punto que si bien crece cada día más por diferentes experiencias. Y es aquí donde viene la lógica, todos; sin importar el género ni edad somos un punto y si nos teletransportamos al ámbito del amor, deberíamos todos tener un punto de paz, una persona que nos genere bienestar psicólogo, que nos ayude y entienda, que no nos genere ansiedad; sino más bien tener a alguien que sea nuestra calma. Dicha calma que se siente cada vez que nuestros ojos observan un maravilloso atardecer.
Simplemente aquel día, solo escribía fragmentos de amor en mi blog porque el 14 de febrero ya estaba a la vuelta de la esquina. Escribía sin saber que alguien estuviera leyendo mis escritos y mejor aún que estuviera disfrutándolos tanto como yo lo hacía,
expresa Alice con un tono emotivo en cada una de sus palabras.
Cada me gusta me hacía creer que mi dedicación hacia las letras estaba dando frutos, mi mayor seguidor era un usuario anónimo y desconocido que sin saberlo; poco tiempo después descubrimos juntos una teoría, una palabra que nos acompañaría durante toda nuestra vida amorosa.
La confianza y cariño con el chico anónimo crecía diariamente, charlábamos hasta el amanecer y compartimos el gran arte de la escritura, pues él también era un escritor. Dentro de las coincidencias que teníamos, una de ellas era el querer publicar una historia, pero no cualquier historia, sino más bien una historia que quede en el recuerdo y tenga mas bien una filosofía crítica del amor.
Y es así, como luego de una profunda conversación acompañada de buena música y un rico café como dosis de energía; surgió la llamada incógnita; concepto que sin duda hasta el día de hoy no es comprendido del todo, pero tampoco espera serlo.
La incógnita fue un gran reto entenderlo. Un concepto que sin dudarlo nació de un intercambio de vagas opiniones, pero detrás de esos puntos de vista y la filosofía; pudo surgir una mutación del amor nunca antes vista en la historia.
Junto a Derek, día tras día escribíamos fragmentos relacionados con nuestro arduo estudio de la incógnita, creamos lazos y cada vez más las letras eran nuestro bloque de unión.
Así fueron pasando los meses, días, minutos y segundos; de la noche a la mañana teníamos una historia jamás contada. Más que eso, teníamos un descubrimiento que sin duda fue y sigue siendo uno de nuestros mejores recuerdos.
El día de hoy, intentamos ser diferentes, únicos, preocupados de disfrutar la compañía y viviendo nuestros días como si no hubiera mañana. Con emoción en sus palabras; Alice y Derek terminan la entrevista narrando la particularidad de su relación y cumpliendo el sueño de ambos, publicar la historia de la filosofía
crítica del amor. Una historia que no solo quedaría en el papel impreso, sino que cada palabra cobraría vida en el gran multiverso incógnito de su amor.
Sin saberlo, los escritores enamorados no sólo escribieron palabras y metáforas. Descubrieron juntos que tras la magia del amor hay mucho más de lo que se ve y aún mejor crear y compartir con tu propia y única incógnita.
La imaginacięn lo puede todo
26 de Marzo del 2005 Querido Diario:
¿Qué es la imaginación?, ¿Cuánto poder debe tener nuestra mente para que nos permita imaginarnos un mundo tan diferente al que vivimos?
Bienvenidos a mi mundo, los árboles son de color rosado, las personas parecen tiernos monstruos, cada uno posee un superpoder distinto. ¿El cielo?, el cielo es de color morado y como última cosa que nombraré, es que en mi mundo también hay unicornios y pegasos revoloteando de aquí para allá.
¿Raro?, ¿extraña?, sí; puede ser, pero por favor comprendan, solo soy una niña imaginando, creando y viviendo en mi propio mundo. Tengo cinco años, soy una niña feliz, simpática; pero solitaria. Me siento contenta el día de hoy, amo mucho a mi familia, mi
casa es mediana, vivo con mi familia y de vez en cuando me visita Karina.
10 de octubre del 2006 Querido diario:
¿Quién es Karina?, les hablaré sobre ella. Karina al igual que yo, es tan solo una niña; muy risueña y traviesa. Tiene el pelo muy largo y rubio. Yo la llamo ricitos de oro. Por lo que alguna vez me contó, su casa está en Santiago, yo vivo en Concón. Pero la distancia no nos separa, ah por cierto, me llamo Aschley. A mis cortos seis años he vivido cosas geniales, he jugado con Bear, el señor oso y con Karina; cada vez que estamos juntas pasamos momentos muy agradables, jugamos, reímos, cantamos, bailamos y vivimos los días como si fuera el último de nuestras vidas.
Un día como hoy, Karina me hizo una pregunta que me dejó un tanto preocupada y triste.
-Asch, ¿tú y yo somos amigas verdad?
A esta pregunta que ni yo entendía por qué la estaba haciendo, le respondí que sí, pues lo éramos.
Luego de aquella pregunta, me dijo lo siguiente:
-Asch, yo un día me iré, dejarás de verme. No estaremos juntas. Me duele decirlo pero me olvidarás, ya no podrás verme nunca más.
Si a Karina le dolía decirlo, ami me dolía escuchar sus palabras y pensarlo. No quería dejar de verla y menos olvidarla, después de todo era mi única amiga.
1 de abril del 2021 Querido Diario:
Lágrimas corren sobre mi rostro, cuando ya con veinte años leo una y otra vez los relatos que alguna vez escribí en mi niñez, son recuerdos momentos muy marcados y por eso quise llevarlos al papel y lápiz.
Ahora soy yo, una Aschley con 20 años de edad quien sigue en esta emotiva historia. Karina fue para mí, mejor que un oso de peluche, mil veces mejor que todas mis muñecas barbies. Fue lo mejor que
cualquier juguete que tuve en mi niñez. Karina fue lejos, lo mejor que me pudo pasar en mi infancia.
Nos hicimos amigas, compañeras de juego y vida. Con ella pasé mis mejores y peores momentos. Con estas palabras doy por finalizada esta historia. Gracias a ella aprendí el sencillo acto de amar. Y lo que más amo, rescato y aprecio es que fue con Karina, mi amiga imaginaria. Abrazos y besos donde quiera que estés.
La constelacięn de ama
Todas las noches me gustaba mirarla, admirar su belleza. Quedar enamorado de su luz, era ella la estrella que amaba. Era única.
Yo, en cambio, sólo era un punto de luz, no era tan grande. Nunca lograba que ella me viera. Las demás estrellas no tenían un sentido peculiar, la belleza de ellas era tan normal que las hacía parecer invisibles, como yo lo era para ella.
Sin embargo, entre tantos universos recorridos, nos volvimos a encontrar, con astronautas nos topamos y en el gran orden de las cosas. Aquí estamos al final del camino, en el cielo; formando cada noche una constelación de amor.
Columna de opinión:
Acceso a la información del siglo 21. ¿Es realmente un derecho o se ha transformado en un deber informarse?
En un mundo globalizado; todo se transforma. En el caso de la información, surgen nuevas teorías, nuevos métodos y nuevas formas de ver el mundo al cual todos y todas pertenecemos.
Lo que antes veíamos desde un espacio a través de nuestro sentido visual, ahora lo vemos tras una pantalla; la cual parece cien por ciento real por mostrar todo de una manera amplia. Pero entre ver la realidad con nuestros propios sentidos y ver la realidad desde la tecnología; hay un solo paso donde la manipulación y la tergiversación toman papeles protagónicos en la obra denominada como “El acceso a la información del siglo 21”.
Desde la escasez hasta la sobreexplotación de información
Desde tiempos inmemorables, la información es un concepto que siempre ha estado ya sea de manera explícita o implícita; pero ha estado presente siempre. En otras palabras, la información es algo natural, el gran problema es cómo se trata la información. Es aquí donde entra en el acto la comunicación, siendo la información un factor importante dentro del gran mundo de la comunicación y un gran actor al momento de comunicar.
La gran problemática no es la información, tampoco lo es la comunicación; sino más bien el error recae en la forma que la mayoría de las personas escogen informarse. Antes, el problema era que había escasez de la información; más bien la manipulación por parte de los medios predominaba ante todo. Actualmente, la problemática es lo contrario; existe abundancia de información.
A raíz de esta abundancia informativa; se da lugar a la desinformación. Las personas al encontrarse inmersos
en una realidad virtual y poco realista, se convierten en individuos conductistas, escogiendo una acción masiva para seguir el patrón.
La desinformación gana siempre. Por sobre todas las cosas, a toda hora, en todo lugar y en todo momento. A partir de no informarse de una manera correcta, nace el gran dilema entre crear un mundo como uno quiere y no enfocarse en lo real. En lo que realmente está ocurriendo, se crea una especie de falsa realidad.
En la actualidad, existe una problemática y es que la mayoría de las personas prefieren informarse mediante Instagram, Facebook o Tik Tok en vez de por los mismos trabajadores ligados al ámbito comunicacional. El mundo de las comunicaciones, hoy en día se tergiversa y a la vez es difícil encontrar un modo de informarse.
Las personas cada vez creen menos en los medios de comunicación y en busca de la necesidad de informarse; visualizan a las plataformas digitales como superhéroes de una película de Marvel, siendo estas las nuevas creadoras de contenido informativo.
Un ejemplo de esta problemática es lo que pasa con la actual convención constitucional, dentro del marco político existen diferentes opiniones al respecto sobre si la convención está haciendo un buen o mal trabajo. Estas perspectivas que las personas crean, surgen de la información que obtienen mediante las plataformas o bien por la conocida voz a voz, la cual también es un nuevo modo para informarse.
Las personas creen que lo cierto no es el documento en papel, sino más bien darle relevancia a lo que él otro dijo. "Dicen que es mejor votar rechazo a la convención”. Ese famoso “dicen”, parece ser más importante que leer y crearse una propia opinión usando el razonamiento crítico y analítico que nos caracteriza como seres humanos racionales.
Cuarenta años de ama sin traducir
El amor es un misterio, en un segundo puedes sentirte en el vacío mismo y en menos de un minuto descubres al alma gemela que; si es por amor es capaz de expresar cariño en todas las formas posibles.
Su nombre completo es María Elena Olave Vásquez, tenía apenas catorce años cuando encontró el amor que sin saberlo la acompañaría por el resto de su vida, uno de esos amores que no importa la circunstancia, te sigue amando hasta el final de los tiempos.
Recordando tiempos aquellos
¿Recuerda cuando se casó? La pregunta de la periodista hace que María sonría con sus ojos almendrados, mira a un costado por un segundo y procede a exclamar
- “Me acuerdo, fue el mejor día de mi vida”
Se toma un segundo más para respirar y secarse las lágrimas de emoción que se deslizan por su cara cubierta de pliegues al recordar su juventud con él, su amado Pedro.
Era un día soleado en la ciudad de Gómez Carreño, la marcha nupcial sonaba junto a los pasos de la mocedad de hasta ese minuto la señorita María Elena. Él tenía 19 y ella 16 años de edad. Ambos jóvenes, pero con la convicción que eran el uno para el otro.
Todos los invitados se paran cuando ven la llegada de la novia hasta el altar, el prometido se prepara para dar el sí que cambiaría su vida y ella estaba preparada para dar el sí que terminaría siendo uno de sus más lindos recuerdos.
-Pedro Roberto Ortega Acosta ¿Aceptas a María Elena Olave Vásquez como tu esposa?
-Acepto, exclamó el joven Pedro
-María Elena Olave Vásquez. ¿Aceptas a Pedro Roberto Ortega Acosta como tu esposo?
-Acepto, pronunció María
El matrimonio de los jóvenes se selló con un beso apasionado, prometiéndose vivir por la eternidad juntos.
La historia de un matrimonio Así comienza la historia de un matrimonio que aun perdiendo uno de sus sentidos no fue un factor para dejar de enamorarse.
Dos personas; siempre empieza así la historia de una pareja. Siendo uno para el otro y luego formando un amor mutuo. Fue amor a primera vista, se unieron en cuerpo, alma y corazón.
José Santos Ossa, Valparaíso. Ahí vivía la juventud de Pedro junto a su amada María. Son dos nombres muy familiares, casi pareciera que la historia se tratase de una pareja antigua que, tras vivir envueltos en dramas familiares logran casarse y tener una familia.
Pero no, esta no es una historia más de amor matrimonial, así es que te sugiero que pongas atención. Pedro y María recibieron a su primer hijo
llamado Pedro a los 18 de edad. “Muy jóvenes para ser padres” seguramente habrán dicho por ahí.
Tres años más tarde trajeron al mundo a su segunda hija Pamela, aun siendo jóvenes María confirma que no se sentían para nada inexpertos en criar hijos y formar una familia. Después de todo Pedro tenía un trabajo estable, se desempeñaba como mueblista en la empresa Carval de los reconocidos “Muebles Londres”.
Finalmente, dos años después para complementar a la familia, la vida les regaló una adorable niña a la cual llamaron Marisol.
Así vivía la familia Ortega Olave, su forma de vida era plena, llena de un espíritu jovial, pero a la vez maduro. Mientras María cuidaba de los pequeños, Pedro trabajaba cada noche cuidando la mueblería, por suerte estaba cerca de su familia; ya que la casa en la que vivían se encontraba en el tercer piso de la misma empresa, así podría protegerlos día y noche.
Ver todo el mundo y de la noche a la mañana estar en ceguera total Según los recuerdos de María, aquel día la noche era muy fría; en la que te arropas y te quedas inmóvil en una posición. Sin embargo, ahí se encontraba él como de costumbre, cumpliendo su labor como trabajador de la compañía.
Cuando el joven Pedro, de tan solo veinte años de edad sale de su casa aquel día lunes, ni por un minuto se imagina que estando tan cerca de su hogar, las cuatro paredes donde se sentía a salvo. Podría tener un accidente que marcaría un antes y un después en su vida; lo dejaría expuesto a percibir el mundo de otra manera.
María a estas alturas de la vida sigue recordando con detalles aquel momento cuando la avisaron sobre el accidente que había tenido su esposo. “Yo me enteré en la misma noche, porque como vivíamos en la misma industria. Mi hijo Pedro baja y luego sube corriendo
diciendo que al papá le habían aplastado la cabeza”, comenta María abriendo a más no poder sus ojos almendrados.
En ese momento María ve a Pedro ensangrentado, con el rostro bajo el montacarga gritando de dolor, una escena que hasta el día de hoy recuerda como si hubiese sido ayer.
Traumatismo Cerebral, ese fue el diagnóstico que el médico del Hospital Carlos Van Buren entregó a Pedro. - “Sus ojos se reventaron igual que un huevo, las cuencas de los ojos salieron disparadas”, dijo el médico a María para explicarle en un lenguaje que ella pudiera entender sobre lo que le había ocurrido a su marido.
Así terminó Pedro Ortega, a sus cortos 28 años de edad tuvo un accidente que fue parte de su vida y terminó siendo parte de su muerte. Con tres hijos; se aferró a la vida y sacó adelante a su familia.
“Una persona que ve todo el mundo y de la noche a la mañana está en ceguera total; con tres hijos chicos. Lo único que pensaba era en cómo salir adelante para poder subsistir”, comenta María sin dejar de mirar su
anillo de compromiso con lágrimas en sus pequeños ojos cafés.
María se toma ambas manos y da un leve suspiro al recordar cada instante que tuvo que pasar al lado de su esposo, darle calma y apoyo para seguir adelante.
Luego del accidente Pedro estuvo hospitalizado un año, ya después se encontraba con María en casa, juntos, pensando qué podían hacer para salir adelante, pues la fuente de dinero de la casa ya no estaba disponible para desenvolverse en algún trabajo.
Gracias a la industria donde él era cuidador, al pasar todo como accidente de trabajo le dieron el dinero correspondiente para llegar a vivir a Concón con su familia, específicamente en una avenida muy transitada cerca de la conocida caleta de la comuna.
Debido a su condición de ceguera, se les entregó esa casa.“Para él fue muy difícil todo, el volver a caminar, escribir, sentir la vida de otra manera. Su mayor miedo era que yo lo fuera a dejar por su condición, pero en ningún momento pensé en dejarlo, quería
ayudarlo a salir adelante; a buscar una solución juntos”, expresa la esposa de Don Pedro.
“Traté de luchar juntos, para él fue difícil verse ciego con tres hijos, pero ahí estaba yo; su lazarillo. Hubo muchos problemas sí, no nos podíamos conformar; teníamos que asumir el rol como padres. Fue complicado porque él no quería ser un estorbo”, termina con una pausa y toma contacto con el suelo.
Así lo pensaba él, qué haría para mantener a su familia y para entregarle todo lo que un hombre quiere a una mujer, el amor más sincero. Luego de estar en rehabilitación física y psicológica, Pedro aprendió nuevamente a caminar gracias a su profesor no vidente llamado Gerardo, quien fue su guía por sobretodo espiritual.
Él fue una persona importante en su vida, le ayudó a salir del vacío en el que se encontraba, lo acompañó durante el proceso. Fue quien le enseñó a caminar, leer y escribir.
El mismo profesor fue quien lo llevó a la escuela Hellen Keller, ubicada en la calle Rosita Renard 1186,
en ese lugar estudió masoterapia; oficio por el cual era conocido en la comuna de Concón.
Era una nube negra, todos los pensamientos malos invadían de manera potente su mente, hasta que un día decidió ocupar los sentidos que después del accidente se mantenían intactos.
“Pedro nunca dejó de luchar, primero empezó vendiendo dulces en un colegio cercano a la casa en que vivíamos, luego vendía huevos, paltas y el último trabajo que hizo fue vender pescado con mi papá”, expresa María.
Después de desempeñarse como vendedor de diversos productos, finalmente consideró la idea de su profesor de estudiar masoterapia tres veces a la semana en el colegio
especializado para personas no videntes.
“Él le dio la pelea a la vida, a la gente, a su familia, no solo nos crió a nosotros como hijos; también crió a la hermana de mi mamá, realmente admiro la resiliencia;
su fortaleza interior”, expresó Marisol, su hija más pequeña.
Aunque no te pueda ver. Se ha escuchado que en una pareja la comunicación es clave, mantenerse vivo con detalles es lo más sencillo que uno puede regalar. En una historia como esta, se podría decir que es complicado. Pero no es imposible, o al menos no lo fue para Pedro.
Luego de aprender el sistema en braille, Pedro asistía a reuniones de colegio de cada uno de sus hijos.
“Yo recuerdo que mi papá, iba a nuestras reuniones, anotaba todo en sus libretas y después nos decía tienes que hacer esto, tienes que hacer lo otro”, expresa la segunda hija del matrimonio al recordar su figura paterna.
Pedro no veía, pero sí sentía a su esposa, bailaba con ella su música favorita, le entregaba un amor sincero y real. Un amor que ella quisiera recordar cuando él ya no pudiera estar a su lado de manera física. Después de tener más práctica en la escritura con el sistema braille, Pedro quiso subir la dificultad; ya no solo
escribir notas de las reuniones de sus hijos. Le escribió a su amada
esposa cartas de amor, detalle que hasta el día de hoy María recuerda y guarda con mucho cuidado en una caja de madera.
Cuarenta años han pasado desde que Pedro le escribió a su esposa cartas de amor, más que simples hojas de papel. Le entregó un cuaderno con hojas blancas lleno de puntos que significaban cada uno una letra distinta del abecedario. En esos puntos estaba expresado el amor por ella, el agradecimiento de ayudarlo a salir adelante; de entregarle amor hasta el fin de su vida.
La vida está llena de primeras veces, son inolvidables. Enamorarse por primera vez es una cosa, pero vivir con el amor de tu vida, pasar circunstancias que podrían parecer imposibles de superar, eso es otra cosa muy distinta.
Es ahí cuando aparece el amor verdadero del que se habla mucho en las películas de las princesas Disney, estar el uno para el otro, conseguir enamorarse con
detalles, ser un apoyo emocional; una red de apoyo en la que siempre puedas confiar.
Actualmente la figura de Pedro es un recuerdo para María, a causa de un cáncer gástrico falleció un 16 de diciembre de 2019; dejando un gran vacío en su familia por su gran sabiduría y fortaleza de sacar adelante a todo su clan, ver a cada uno de sus hijos crecer y convertirse en seres que puedan ser recordados por dejar una huella en la vida, como lo fue él. Un ejemplo a seguir como persona, amigo, hermano, padre y esposo
Gracias a su resiliencia logró recuperar a muchas personas que llegaban hasta él para una sesión de masoterapia. Aún en su ausencia llegan personas preguntando por su apodo “el cieguito de la caleta”.
Pedro Ortega y María Elena dejaron un legado personal y en conjunto. Él le entregó su resilencia, valentía y ella le entregó su fortaleza. Juntos escribieron una historia de amor matrimonial digna de admirar y que merecía ser contada.
“Las personas me decían Señora María, vengo a tratarme el cuerpo y salgo bien de la cabeza, su esposo tiene un don en sus manos es como si fueran las manos de dios”, expresa nuevamente María al recordar el arte en el que su esposo se desarrollaba.
Hasta el día de hoy María no sabe lo que dice cada una de las hojas de aquel cuaderno, solo sabe que quiere realmente descifrar las letras que él escribió para ella, más bien lo que significó en su vida y lo que sigue significando, porque un amor como este no se ve todos los días. Un amor que te acompaña en la vida, muerte y alma.
Santiago
Para muchos una ciudad, para otros un nombre. Para mí, es la luz de mis ojos; es un pequeño ser que esconde magníficos sentimientos en mi corazón.
Después de la partida de mi abuela, fue difícil estar en casa sin sentir un vacío, y ahí llegaste tú…
Tal como dijo Shakira, “te conocí un día de enero”, al empezar el año llegó esta magnífica luz que tuve el honor de verlo en cada uno de sus controles. Es así, como quiero seguir durante todo lo que me quede por vivir, sentir un amor sencillo y valioso.
Es un honor ser hermana, pero ser tía no tiene precio, realmente es un sentimiento divino que te lleva a un mundo diferente y fantástico.
Pequeño Santi, tienes un mundo a tus pies, toda una aventura te queda por vivir, y si la vida me regala el
tiempo, me encantaría vivir cada etapa junto a ti, siendo un pequeño tesoro, incrustado en mi alma.
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Comentarios
Anonimo:
Parece una historia muy interesante y veráz, qué ganas de seguir leyendo!!